martes, 24 de diciembre de 2013

Navidad de Jesús sin Dios ¿Quién o qué es el anticristo?


 
Podríamos decir que Dios es muerte porque recién en ese momento lo conocerás y disfrutarás su divino poder – el paraíso. El resto es fe, es aire, es imaginación de acuerdo al pensamiento de cada persona. Se trata de creer en lo que se quiera creer. Jesús y su dios tienen 2014 años de vida, el humano tiene su origen hace millones de años, ¿cuántos dioses hemos creado en ese tiempo? ¿Existe un dios, cuál es el verdadero y por qué? Tal vez cuando mueras te puedas responder, lo de malo es que allí nada ni nadie te podrá decir “te lo dije”.
Ante todo les deseo una muy buena reunión familiar esta noche y que encuentren un momentico para la reflexión.

 ¿Qué es la navidad?

La navidad, se supone, es recordar, celebrar y reafirmarse en la doctrina de Jesús para el día a día. No para un evento, una fecha, o para marcarse la frente con algún símbolo. No, no se trata de eso; parece que su doctrina, la columna vertebral del asunto, está en el amor de familia; es que en su doctrina todos somos iguales, es la hermandad como premisa para cualquier acción humana. Una hermandad pacifista, altruista, humanista, en donde el prójimo es tu familia, en donde el sentido de la vida es comunal. Según Jesús fue hermano y padre de los humanos, entonces toda la humanidad es una familia. La doctrina de la familia podríamos llamarla (padre, hijo y espíritu santo).

Familia

Jesús fue un revolucionario como respuesta a una sociedad opresora, injusta y con los vicios mercantilistas que hoy vemos profundamente agravados. En su doctrina, al ser todos una sola familia, debíamos estar unidos y para lograrlo, en su tiempo, qué mejor que la religión para unir al pueblo. Él vivió en una época donde no se conducía a las poblaciones bajo el estudio científico sino bajo los mitos y la sacralización de todos los hechos naturales que no tenían explicación.

En ese tiempo imperaba el politeísmo, dentro de ese mapa social, Jesús, como buen judío reforzó el monoteísmo y encontró un excelente campo de cultivo en esa sociedad ansiosa y acalorada por la llegada del mesías, por la colonización de los pueblos, por la esclavitud, por los abismos sociales, por la mercantilización de la vida. Fue judío pero no elitista, abogó por los más necesitados, por los pobres, y como el defenderlos eso es algo imperdonable para el statu quo, terminó sacrificado. Jesús enfrentó estos temas como el revolucionario que fue y con las virtudes, dones y los ojos zahorís que lo caracterizaron.

Debemos tener en cuenta que el individualismo se contrapone radicalmente al análisis y doctrina de Jesús. Cosa distinta es que tenía (digo tenía porque en la actualidad su doctrina ha sido totalmente tergiversada) un propósito general y otro individual, pero ambos debían ir de la mano: flujo y reflujo.

Propósito General (PG)  y Propósito Individual (PI)

Su PG llevaba al cuidado de la sociedad, de la ideología, de la masa, de la tierra que nos sustenta, del árbol que nos da sombra, del amor infinito que se recicla en cada generación humana; al cuidado de la acción y la reacción de la materia y de la razón.

Su PI llevaba al cuidado del PG, del engranaje del pensamiento y su consecuencia con los hechos; cada individuo desde su sitio, con su propio color, ritmo, presión y humor. 

En la actualidad -in crescendo-, la navidad, como el sentido de la vida, ha perdido el PG y el PI y se va perdiendo aún más en tarjetas de crédito, en onegeísmo, en la corrupción, en la neurosis masificada del consumismo y con el aliciente de los mass media.

La decadencia y la subjetividad

Una doctrina tiene como objetivo el enseñar y guiar. Uno enseña lo que ha aprendido, Jesús enseñó lo que aprendió, su realidad temporal. No obstante, hoy como también ayer lo fue, resulta infructuoso seguir una doctrina domeñada por creencias supraterrenales (el resultado de su doctrina, nuestro presente, lo demuestra). Sin embargo, aún existen esos creyentes y los hay pobres y ricos, felices e infelices, enfermos y sanos; con mayor solvencia en los sufridos.  La realidad (nuestro presente) nos indica que la solución no está en “creencias” sino en certezas, así como son las ciencias económicas y políticas. Jesús solo se encomendó al superior y, aunque errado, debemos reconocerle que —para su tiempo— lo hizo bien, su arraigo es una prueba.

Enseñar a vivir está bueno, pero, desconociendo la realidad más allá de nuestros ojos, de nuestra cofradía, es de lo que adolece la humanidad actual y es lo que justamente las iglesias se han encargado de hacer valer: hay muchas personas asiduas de ir a misa y a las procesiones, que se ofuscan y hasta condenan a los que no siguen los actos litúrgicos de sus creencias. No obstante, esas mismas personas, frente a los millones de muertos por hambre en el planeta, a la esclavitud de pueblos enteros, al arrasamiento de la naturaleza y sus incontables gentes afectadas, por esto, NO DICEN NADA, lo aceptan como un error por defecto, como algo predestinado, algo que tiene que ser así. Y no solo lo aceptan, también colaboran –aun sin querer- con esta realidad, porque la indiferencia es ‘perfecta’ para perennizarla: Dios sabe lo que hace.

Qué lejos estamos de la doctrina de Jesús, qué lejos estamos de la realidad. Por lo tanto, para nuestra actualidad, me pregunto, ¿con con-ciencia podemos concebir la doctrina de Jesús sin Dios? Yo creo que sí. Es cosa de teclear el botón de ‘actualizar’. Jesús propuso una solución para la vida humana en sociedad, lo hizo con las armas que tenía, acorde a su tiempo: la religión. Pero las armas son algo accesorio, son cambiables, necesitamos armas más modernas. El meollo de Jesús está en su propuesta de fondo, en el objetivo de su doctrina; sin embargo, ésta —su propuesta— hasta la actualidad aún no se acepta; la propuesta del cambio, la del no al continuismo, basada sobre todo en que todos somos iguales.

Esa base es la piedra angular de toda su escuela, por lo menos es la que deberíamos rescatar. Ya no es época de creer en mesías, predestinados, elegidos, en la sangre real: todos somos iguales e igualdad de responsabilidad tenemos con la sociedad. ¿La doctrina de Jesús sin Dios para mejorar la sociedad? Tal vez llegaríamos al mismo sitio, pero seríamos más realistas y, por lo tanto, con mayor posibilidad de resolver los problemas sociales.

Toda doctrina se apoya en algún sistema económico; pero el grave error humano, también con respecto a la navidad, es que –ahora- la ciencia económica es solo dinero, es la doctrina del dinero y el dinero es religión, es el poder oficial y el poder de facto, es la solución y el problema per se, es el camino y la ciencia que soluciona la vida humana; en este caso soluciona la navidad: el anticristo. Pero hay algo más importante y que no debemos olvidar: el dinero no sería nada sin el hombre.

Economía

Es la ciencia que estudia el comportamiento del consumo, la producción, la distribución y el intercambio de los bienes y servicios para satisfacer las necesidades de los humanos. Esa es su finalidad. No obstante, en la actualidad vemos que su finalidad real ha pasado a un segundo o tercer plano. El dinero fue creado por comodidad para dar mayor viabilidad al intercambio y a todo el proceso referido a la ciencia económica. Significa que el dinero está para servir a la economía, pero han cambiado los papeles, la  ciencia económica es la que ahora sirve al dinero, éste es el master. Los recursos, el bienestar, la salvación, el medio ambiente, están a disposición del dinero. Todo gira alrededor de él, esa es su doctrina, la doctrina del dinero. Éste ha cobrado vida en el cerebro humano.

El liberalismo

Es un sistema económico que tiene como premisa u origen la idea de que ‘antes de enriquecer al Estado hay que enriquecer a los ciudadanos que lo componen’. Si fue pensado para luchar contra el sistema absolutista (donde el gobernante tiene el poder absoluto, sin ninguna institución que lo controle, lo hecho por el Chino Fujimori) es provechoso; sin embargo, dejar al Estado enclenque permite, también, que el individualismo ultra surja y produzca todo lo nocivo mencionado en este escrito y más. Se forman grupos de élite que ponen al Estado —con sus ciudadanos y todo— a sus pies. Es inevitable.

Navidad, ejemplifiquemos con ella: la navidad cuando es una ceremonia adoptada por la sociedad ya es parte del Estado, las personas la asumen y la aceptan o no. Pero, por haber sido enriquecidos los ciudadanos y elitistamente —forma inherente del liberalismo— y con el Estado raquítico, entonces, resulta lo siguiente:

La navidad o el Estado pasa a un segundo o tercer plano, el individualismo sobre el colectivo, el enriquecimiento individual sobre el Estado: la navidad es un mero negocio más para seguir enriqueciendo al individualismo, o sea a la élite liberal…, para el resto queda la “fe”.

La subjetividad

La navidad es para muchos de nosotros es festejar la unión familiar. Para otros es celebrar el nacimiento de Jesús y su doctrina. Para otros es dar y compartir. Para otros es solo un negocio. Para casi todos los grupos es comprar regalos para los amados.

Pero qué lejos ha quedado la doctrina de Jesucristo, su finalidad. ¿En dónde quedó el cambio, el no al continuismo y la igualdad del humano? Si todos somos una familia ¿acaso no es contrario a Jesús y a su doctrina el comprar regalos, servir al consumismo mercantil? Somos mercaderes en el templo de Jesús. Si nos matamos en el planeta, minuto a minuto y de todas las formas posibles, si nos degradamos cada vez más como familia y como humanos ¿por qué festejamos la navidad? ¿Festejamos la navidad individual, de forma individual, lo totalmente contrario a la doctrina que Jesús proclamó? Jesús se equivocó acorde a su tiempo, pero dejó un buen camino. Sin necesidad de creer en algo supraterrenal nos toca a nosotros actualizar ese camino, una navidad sin Dios. La navidad actual no es festejar a Jesús, es festejar al anticristo.
Mensaje final

Si en navidad le dedicáramos unos minutos a conversar sobre los problemas del planeta, de la humanidad, a cruzar hipótesis de solución, a incluir en nuestra dieta la realidad social; si por lo menos lográramos hacer eso, ya habremos ganado mucho y estoy seguro de que Jesús no nos botaría de su templo.

Amigos ¡feliz navidad! La familia es lo más importante, que les sea provechoso a todos con la suya.

 

1 comentario:

  1. Excelente reflexión, mi estimado amigo.

    Que hayas pasado una bonita noche buena en familia.

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