lunes, 10 de octubre de 2011

La República desnudó a un Kenji Fujimori ya calato, hace rato


(Después de leer el artículo nos preguntamos ¿para eso le pagamos su sueldo todos los peruanos?¿Es una broma de mal gusto? Acá el artículo de La República de ayer domingo):


Los pasos perdidos de Kenji Fujimori
Por Óscar Miranda


Es martes. Kenji Fujimori (31) ha llegado elegantísimo –terno gris, camisa lila, corbata rosada– y puntualísimo –a las 9 am– a la Sala Carlos Torres y Torres Lara. Deberá esperar un rato hasta que la sesión de la Comisión Agraria arranque, a las 9:25. Dos horas después, luego de un interesante debate sobre deudas agrarias, la sesión acaba. Kenji Fujimori no ha abierto la boca en todo ese tiempo. La entreabrió, varias veces, para beber el café que le alcanzaron. Pero no habló. En cierto momento, en la estación de pedidos, levantó tímidamente la mano, pero el presidente, José León, no lo vio. Kenji no insistió. Pasó buena parte de la sesión enviando mensajes de texto, escuchando a los que sí hablaron y, por momentos, mirando inexpresivamente más allá de todo, hacia la nada.

Cuando la sesión acabó, Kenji agarró su celular, su agenda Quino y sus papeles, y se despidió sonriendo de León, Virgilio Acuña y de sus otros colegas. Y se fue.

En términos de labor legislativa, esas dos horas representaron todo su trabajo de la semana.

Y eso porque Kenji Fujimori integra solo una comisión ordinaria, la Agraria. La mayoría de sus colegas participa en tres o cuatro. De los 130 legisladores, solo dos integran una comisión: Daniel Mora y él. Mora es ministro. Kenji es... Kenji.

Esta semana, Domingo conversó con el menor de la dinastía Fujimori. Fue la primera vez que concedió una entrevista a La República. Dijo que es una demostración de que también puede conversar con la prensa que los critica. La charla se realizó en el departamento de la periodista Rosario Enciso y de su esposo, Gustavo Ríos, en Miraflores. ‘Charo’ Enciso cobró una triste notoriedad durante la dictadura porque fue una de las ‘geishas’ de la televisión que adulaban a Fujimori padre. Ahora es la principal asesora del hijo.

La promesa del ayer
“Es como Garu”. Kenji se ha fijado en el pin, con la figura de un pequeño ninja, que llevo en la casaca. No entiendo. “De ese dibujo animado... Pucca”, me explica, algo avergonzado. Pucca, claro. Hablamos de ninjas y me informa que en el Centro Cultural Peruano Japonés enseñan ninjutsu. Recuerdo el ‘kenjivideo’, específicamente el pasaje en el que se le ve practicando kata en una base aérea. No digo nada.

Kenji Fujimori no ha presentado ningún proyecto de ley hasta la fecha. Se ha adherido a tres elaborados por otros colegas: uno sobre el saneamiento de las deudas municipales, otro sobre la ejecución de proyectos hídricos en Ica y un tercero sobre la ampliación de la ley que exonera a Cofopri del pago de diversas tasas. Me dice que está alistando dos proyectos que favorecerán al agro, pero que no me puede adelantar su contenido porque teme que lo copien. Habrá que creerle.

Kenji sostiene que, antes que la función legislativa, está priorizando la de representación. La semana pasada estuvo en Manchay, San Juan de Miraflores, San Juan de Lurigancho y Carabayllo. Los dirigentes le piden apoyo en los trámites de titulación, de instalación de servicios. Las madres de los comedores le muestran las cocinas malogradas. Él ha prometido ayudarlos. Esa es su prioridad ahora.
–Durante la campaña, usted se preocupó mucho por el tema de la delincuencia y planteó que se implantara el servicio militar obligatorio para los pandilleros. ¿Qué está haciendo para que esa propuesta se concrete?
–Hay que analizar primero la coyuntura. ¿Qué cantidad de pandilleros hay en Lima? ¿Dónde están concentrados? Lo que yo busco no es como el Servicio Militar Obligatorio, en el que el soldado solo aprendía a disparar, sino que el pandillero entre al Ejército y, bajo un régimen especial, mandarlo a construir las carreteras, los muros de contención, las escaleras.
–¿Se puede implantar ese tipo de servicio?
–Estamos analizando el marco legal.
–Pero usted lo prometió en la campaña. ¿No lo analizó en ese momento?
–No, vamos a analizar, estamos estudiándolo para que no haya ningún vacío, ningún conflicto.
–Pero ¿sale o no?
–Por supuesto.
–Es curioso. Su principal promesa de campaña fue luchar contra la delincuencia, pero usted no integra la Comisión de Seguridad Ciudadana. Tampoco la Comisión de Defensa. Usted está en la Comisión Agraria.
–Caramba, pero el problema de la seguridad ciudadana afecta a todos.
–Sí, pero su bandera fue la lucha contra la delincuencia. ¿Qué va a hacer desde la Comisión Agraria sobre ese tema?
–Mira, uno para presentar un proyecto lo primero que tiene que hacer es recoger el problema, y este problema no nace de un escritorio, no nace de buscar en Google. Nace de mis visitas a los asentamientos humanos, nace en ese contacto directo con madres y padres que son afectados directamente por la violencia y el pandillaje.
–¿No ha traicionado a quienes votaron por usted pensando que se iba a ocupar prioritariamente de la inseguridad ciudadana?
–Vamos a presentar ese proyecto de ley. Estamos estudiando el marco legal. Y cuando salga te lo haremos llegar.

Retórica prestada
Kenji Fujimori ha intervenido cuatro veces en el Pleno. La primera vez, cuando se debatió la Ley de Consulta Previa; luego, cuando se presentó el gabinete; después, en la sesión parlamentaria en Pisco; y este jueves, cuando se mandó una filípica contra la ministra de la Mujer por la muerte de los niños en Cajamarca. Leyó en las cuatro ocasiones. Los discursos estuvieron muy bien escritos, con frases rotundas y remates bien puestos. Los leyó de paporreta, con el cuerpo encorvado sobre el micrófono, casi sin levantar la vista.

Cuando ha tenido que improvisar, no le ha ido tan bien. Durante la semana de visita a Ica, dijo en televisión que Ollanta Humala tenía que reconstruir Ica “antes del próximo terremoto”, lo que le valió un apanado en las redes sociales por hacer de ave de mal agüero. Me dice que lo malinterpretaron y que su frase no fue un vaticinio. “Es una posibilidad”, señala.
–Muchos pensaban que usted se iba a quedar callado en el hemiciclo.
–Bueno, muchos partían de un prejuicio equivocado, decían ¿qué iba a hacer Kenji Fujimori en el Congreso? ¿Irá a hablar? Bueno, he participado tres veces en el Pleno y tres o cuatro veces en la comisión.
–Ha dejado frases notables. En la intervención sobre la Ley de Consulta Previa dijo “empecemos no solo a abrir las rejas de una plaza, sino a abrir nuestros oídos para escuchar”...
–(Pausa). Hay que saber escuchar, saber dialogar, para evitar, justamente, los conflictos sociales...
–Tiene otra frase, cuando se presentó el gabinete: “La confianza no se regala...
–...sino se conquista”.
–Una frase para un titular.
–(Silencio).
–¿Quién le escribe sus discursos?
–(Pausa). Tenemos todo un equipo en el que preparamos el mensaje.
–¿Y cuál es su aporte?
–Son las ideas, los problemas de la población. Todo eso se va sumando.
–Usted da la línea.
–Así es, la línea.
–Y otros lo escriben y lo ponen bonito.
–(Casi inaudible). Así es. (Bebe su gaseosa).

Travesuras infantiles
Kenji reconoce que es introvertido. Por eso recibe a los periodistas en el departamento de Enciso o en su oficina, nunca en su casa (la casa de su hermana Keiko). Para muchos resulta evidente que lo preparan para enfrentar a la prensa. Se lo pregunto. “Uno tiene que estar preparado, en constante preparación en la vida”, admite. En un rato se va al Pleno. No puedo decir que en esta entrevista lo haya puesto en demasiados aprietos. Ha tenido respuesta para todo. Sin embargo, siento que sus sonrisas y sus “¡caramba!” son parte de un personaje. Es solo una impresión.
–¿Le preocupa que lo sigan viendo como el Kenji que aparece en los videos familiares?
–El problema allí es que se estaba violando el derecho a la intimidad de un menor de edad. Cuando salen a la luz los audios de la doctora Lourdes Flores, ahí sí decían “se está violando su derecho a la privacidad”, pero conmigo nada.
–He escuchado esa respuesta pero nunca le he escuchado explicar qué cosa estaba haciendo con su perro en ese momento.
–Mira, yo no niego, yo de niño he sido hiperactivo, travieso, palomilla.
–Y le gustaba juguetear con su perro.
–Mira, han pasado ya tres lustros... tengo 31 años, soy profesional... (Silencio).
–¿Ya no juega con perros?
–Ahora estoy dedicado al trabajo congresal.

“Lo del perro no estaba a tu altura”. No me lo ha dicho Kenji sino Gustavo Ríos, el esposo de ‘Charo’ Enciso. La entrevista ha terminado y Ríos, amablemente, me expresa su fastidio por algunas preguntas. Enciso sonríe tratando de evitar un momento incómodo. Ambos parecen los padres de Kenji, quien, a un lado, nos mira, ausente, como si habláramos de cualquier cosa menos de él. Ríos defiende el hecho de que Kenji se concentre en la representación antes que en dar leyes. De pronto estamos hablando sobre la bicameralidad. Giro y le pregunto a Kenji qué piensa.

Me mira por un segundo. Y, con una expresión que demuestra que ya no está en plan de entrevistado, zanja la discusión:
“Vamos a llegar tarde”.
Viajes e incoherencias
Usted ha contado que durante los 10 años de gobierno de su padre lo acompañó por costa, sierra y selva.

Eso me permitió conocer los problemas del país, los problemas de la sierra, de la selva, del Perú profundo.

¿Qué hacía un niño en las actividades oficiales de un presidente de la República?
Quería conocer la problemática de mi país.
¿De niño?
Por supuesto. He vivido cerca el terrorismo desde temprana edad. Y lo he visto en la sierra. ¿Y cómo he aprendido eso? Yendo a esos lugares acompañando a mi padre.

¿Y por qué ha criticado al presidente Humala por llevar a sus hijas a Nueva York? ¿No le parece incoherente?

Nosotros acompañábamos a mi padre al interior del país, a esos lugares donde no hay presencia del Estado...

¡También lo acompañó al extranjero!

Pero no, caramba... lo que ha hecho el presidente Humala es llevarse a su madrina de matrimonio, irse, prácticamente, en un viaje de turismo.





 

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