lunes, 4 de julio de 2011

La Gracia de Alan García Cuesta S/.19 millones y algo más

En Perú los terremotos, aludes, maremotos, friajes y/o todo fenómeno natural o social, significan grandes orgías dinerarias, licitaciones, concesiones, que para Alan García y su corrupto gobierno —que parecen haber estado, durante estos cinco años, rezando porque se produzcan más desgracias y más destructivas— es como se debe hacer política en una nación habitada con personas de 2da categoría. Si las desgracias naturales no llegaban, pues creaban o incentivaban los conflictos sociales que, al final, ambos problemas les sirven para la ‘marmaja’, en cristiano: robar. ¿Cómo? Simple: desviando los fondos, concesionando a proveedores ya pactados, etc; con respecto a los conflictos, éstos les han servido para imponer su autoritarismo para con el ‘entreguismo’ de los recursos naturales de Perú, previa ‘mordida’ y un trago de whisky en la suite del Hotel Country Club.

Desde este mes los rezos del Alanismo y sus adláteres ya tienen un Cristo q los escuche; este Cristo del Pacífico no es ese hombre que murió por sus principios, es Alan disfrazado de izquierdista, derechista, humano o lo q sea, como ya nos tiene acostumbrados. Los verdaderos cristianos en un acto de limpieza, de contrición social, tendrán que tumbarlo a ese impostor; así como cayó la estatua de Saddam Hussein, el Alan disfrazado caerá.

Anoche, el programa Cuarto Poder nos mostró el caso de Julio Espinoza Jiménez, aprista q robó de la plata para los damnificados del terremoto en Pisco y que, ahora, se pasea libremente gracias a Alan García Pérez. Escuchen la burda actuación de Alan dándoselas de correcto cuando fue descubierto el robo. Ya caerás, la justicia lo demanda.



Los falsos egos siempre caen















El friaje aprovechado para robar


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